SURE-FARM PROJECT: 6 PRINCIPIOS PARA FAVORECER LA RESILIENCIA DE LOS SISTEMAS AGRARIOS

Los retos que amenazan el funcionamiento de los sistemas agrarios han situado a la resiliencia en uno de los principales puntos de la agenda europea. Las acciones y estrategias para que los sistemas sean más resilientes han de seguir seis principios que describen cómo los actores de los sistemas agrarios y su entorno (gobierno, actores en la cadena de valor, instituciones financieras y otros) deben actuar. Las rutas de implementación que permiten concretar estos principios en recomendaciones son específicas de cada región y sector, y para su definición se ha de seguir un diálogo político como proceso de co-creación. Los retos que amenazan el funcionamiento de los sistemas agrarios, tales como las sequías o las caídas de precios, originados por shocks o presiones en el largo plazo como el cambio climático, incertidumbre geopolítica, conflictos comerciales, cambios en las preferencias de los consumidores, así como la reciente crisis del COVID-19, han situado a la resiliencia entre uno de los principales puntos de la agenda europea. Asegurar la resiliencia de los sistemas agrarios es uno de los principales objetivos de la propuesta de la Comisión Europea para la Política Agraria Común (PAC) post-2020. El Pacto verde y la Estrategia de la granja a la mesa, la Estrategia de biodiversidad y el Plan de recuperación y resiliencia de la Unión Europea refuerzan este interés por la resiliencia. De este modo, el entorno institucional y socio-económico en el que se encuentran los sistemas agrarios han de estimular su capacidad de resistencia, adaptabilidad y transformabilidad, así como de anticipación.

6 principios clave para favorecer la resiliencia propuestos por SURE-Farm

SURE-Farm ha analizado la resiliencia de los sistemas agrarios europeos aplicando varias perspectivas y metodologías. Basados en este trabajo, SURE-Farm propone seis principios de resiliencia y rutas de implementación para favorecer la resiliencia de los sistemas agrarios. Los principios de resiliencia describen cómo los actores en los sistemas agrios y su entorno han de actuar para fortalecer la resiliencia. Están basados en un análisis sistemático del comportamiento de los sistemas, es decir, en el análisis de las decisiones tomadas por los actores del sistema y su entorno sobre cómo actuar frente a los retos que les amenazan.

Rutas de implementación para la resiliencia: la necesidad de un diálogo político

El análisis de los sistemas agrarios ha derivado en la definición de seis principios que guían a los sistemas agrarios y su entorno en las acciones a llevar a cabo para estimular la resiliencia. Traducir estos principios en recomendaciones concretas requiere de un enfoque regional y/o del sistema agrario concreto. Para ello, se recomienda un diálogo político entre todos los actores relevantes del sistema y su entorno. Dicho diálogo político facilita la discusión entre diferentes grupos de interés para la búsqueda de soluciones a un problema común. En SURE-Farm dicho diálogo político ya ha sido iniciado a través de la organización de talleres in 11 casos de estudio en Europa orientados a la definición de las acciones y estrategias que favorecen la resiliencia basados en los 6 principios de resiliencia propuestos. Si bien, las acciones recomendadas en los talleres son específicas de cada caso de estudio, es posible proponer 14 acciones comunes:

  1. Desarrollar nuevos acuerdos institucionales en la cadena de valor y promover la diversidad de canales de venta.
  2. Invertir recursos en la diferenciación del producto y nuevos modelos de negocio.
  3. Aumentar la inversión en desarrollo rural y mejorar el atractivo de las zonas rurales, especialmente para las nuevas generaciones.
  4. Fortalecer el emprendimiento de los agricultores y ganaderos a través de la formación, el aprendizaje social y servicios de asesoramiento, así como el fortalecimiento de los Sistemas de Conocimiento e Innovación agrarios (AKIS).
  5. Invertir recursos en la adaptación de los sistemas de producción y marketing.
  6. Sensibilizar a la población sobre las presiones a largo plazo a las que han de hacer frente los sistemas agrarios.
  7. Premiar a los agricultores y ganaderos por la provisión de bienes públicos.
  8. Desarrollar y mantener una visión a largo plazo a nivel explotación, sistema agrario y político.
  9. Invertir en el análisis de sistemas agrarios alternativos (adaptados o transformados)
  10. Desarrollar instituciones que faciliten que los sistemas agrarios sean más flexibles.
  11. Involucrar múltiples actores para que aúnen esfuerzos en la puesta en marcha de una combinación de estrategias y acciones, evitando la dependencia de un único instrumento.
  12. Estimular la diversidad de estrategias de gestión de riesgos.
  13. Facilitar el acceso a la tierra y al mercado laboral.
  14. Apoyar la cooperación horizontal y vertical en los programas de desarrollo rural.
Un amplio grupo de actores de los sistemas agrarios en Europa comparten la percepción de SURE-Farm de que mejorar la resiliencia del sector es necesario y urgente. Desde SURE-Farm defendemos la idea de que abordando estos seis principios de resiliencia y adoptando su amplio set de recomendaciones, los actores en el sistema y su entorno, a través de un esfuerzo aunado, pueden mejorar la resiliencia de los sistemas agrarios en el futuro.

Puede encontrar toda la información del proyecto SURE-Farm en la siguiente página web: https://surefarmproject.eu

“TOWARDS ROBUST ON-SITE AMMONIA EMISSION MEASURING TECHNIQUES BASED ON INVERSE DISPERSION MODELING”

Durante el día de ayer se publicó en la revista “Agricultural and Forest Meteorology” el artículo científico “Towards robust on-site ammonia emission measuring techniques based on inverse dispersion modeling“, en el que han tenido una participación destacada compañeros/as del grupo COAPA. Se trata de un trabajo de colaboración con el CITA de Aragón, en el marco del Proyecto LIFE Arimeda, que es pionero en la comparación de metodologías para la determinación in-situ de emisiones de amoniaco en agroecosistemas mediterráneos fertilizados. Los resultados muestran el gran potencial de técnicas de medida de bajo coste para cuantificar este gas, de gran importancia agroambiental en el marco de la Iniciativa Europea de la Granja a la Mesa, el Real Decreto sobre fertilización sostenible, entre otros.

El artículo es de acceso abierto, a través del siguiente enlace: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S016819232100201X

Investigadores de la UPM proponen en este artículo medidas para mitigar la contaminación por nitratos de origen agrario que ha causado la muerte de miles de peces en la laguna mediterránea.

Por M. QUEMADA, A. VALLEJO, A. SANZ-COBEÑA, L. LASSALETTA y E. AGUILERA*

Este verano nos hemos visto sorprendidos por el suceso de contaminación del Mar Menor y la terrible mortandad de peces que lleva asociado. En realidad, no hay razón para sorprendernos: es el segundo año que observamos un problema de una magnitud similar y son las consecuencias de un proceso bien conocido. La eutrofización de aguas en estuarios y lagunas interiores inducida por la actividad humana se ha producido ya en muchos lugares del mundo; de entre los que más han trascendido, destacan la bahía de Chesapeake y el golfo de México, en EE UU, y, en Europa, las costas de la Bretaña francesa, el mar Báltico o muchas de las aguas interiores de los Países Bajos. La eutrofización consiste en el enriquecimiento de las aguas con nutrientes, nitrógeno y fósforo principalmente, que puede derivar en un desarrollo masivo de fitoplancton y algas. Estos organismos al morir comienzan un proceso de descomposición, precipitando hacia el fondo y consumiendo el oxígeno disuelto en el agua. La falta de disponibilidad de oxígeno acarrea muerte masiva de otros seres vivos (peces, anfibios) que, a su vez, entrarán en descomposición, y así en un círculo vicioso que se retroalimenta y lleva a la degeneración de la calidad del agua. El proceso se ve favorecido bajo determinadas condiciones (por ejemplo, aumento de temperatura, estancamiento de aguas y viento), pero la causa original es el aporte de nutrientes desde fuentes externas, principalmente el aporte de nitrógeno. El nitrógeno es un elemento fundamental en todos los seres vivos: lo necesitamos tanto los humanos como las plantas y los animales para crecer. Forma parte de nuestro material genético, de los aminoácidos que conforman las proteínas, los aminoazúcares; sin nitrógeno no sería posible el desarrollo de la vida. Su importancia es tal que es considerado el principal limitante de la producción de alimentos y del crecimiento de la población hasta final del siglo XIX; a principios del XX se descubre el proceso industrial Haber-Bosch que permite fijar el nitrógeno presente en la atmósfera y mediante la síntesis de fertilizantes aumentar la producción agraria, tanto de cultivos como de animales. Hoy en día se estima que el empleo de fertilizantes de síntesis permite, directa o indirectamente, producir alimentos para la mitad de la población mundial. En tal caso, ¿por qué supone un problema y una preocupación? El exceso de nitrógeno introducido en nuestros ecosistemas desencadena desequilibrios en sus cadenas tróficas que resultan incontrolables y pueden degenerar en procesos de contaminación de los cuerpos de agua, como el que estamos presenciando en el Mar Menor, así como en emisiones de gases como el amoniaco o los óxidos de nitrógeno que son también causa de contaminación ambiental. Pero, además de la citada laguna mediterránea, tenemos en España muchos otros cuerpos de agua que están sufriendo procesos de contaminación por compuestos de nitrógeno; en concreto, por nitrato, un ion muy soluble que en altas concentraciones es nocivo para el ser humano. Debido a nuestra condiciones climáticas y geográficas, los acuíferos y pantanos son particularmente sensibles a la contaminación por nitratos, y no olvidemos que suponen nuestra fuente principal de agua potable.

La causa principal del aumento de nitrato en nuestras aguas es el exceso de fertilizantes de síntesis aplicados en la agricultura intensiva y los residuos orgánicos producidos en la ganadería industrial, que también son reutilizados como fertilizantes orgánicos para cultivos. Ambas actividades son fuente de riqueza en muchas zonas de nuestro país, gran exportador de productos hortícolas y recientemente líder de producción de porcino. Esto nos lleva al quid de la cuestión: ¿es posible compatibilizar una producción agraria intensiva con una protección adecuada del medio ambiente?

Sin duda, este es el reto al que nos enfrentamos desde hace cuarenta años, cuando comenzamos a ser conscientes de la relación inseparable que liga el uso de la tierra para producir alimentos con el impacto ambiental producido. La integración de los conocimientos científicos a las prácticas agrarias ha dado lugar a la agricultura integrada, cuyo objetivo es desarrollar prácticas que permitan mantener una producción económicamente sostenible con un mínimo impacto ambiental.

En el caso concreto del Mar Menor, las medidas recomendadas para mitigar la contaminación por nitratos de origen agrario pueden ser clasificadas como preventivas, curativas y estructurales. Las medidas preventivas son aquellas que se toman en las explotaciones por agricultores y ganaderos para evitar que se genere un exceso de nutrientes e incluirían:  1) el correcto manejo de los fertilizantes tanto minerales como orgánicos, aplicando solo la cantidad necesaria, en el lugar y momento adecuado; 2) el buen uso del agua, evitando principalmente riegos intensos en los momentos de siembra o plantación; 3) evitar dejar el suelo desnudo mediante la introducción en las rotaciones de cultivos captura que absorben el nitrato evitando su acumulación en el suelo (por ejemplo, trigo después de tomate); y 4) manejo de los residuos orgánicos de cosechas y animales para evitar su acumulación en pilas o zonas de vertido.

Las medidas curativas serían aquellas que se toman en los márgenes de las explotaciones, como son: 1) los filtros verdes o zonas con vegetación que filtran el agua que las atraviesa; y 2) lagunas con vegetación de ribera (juncos, chopos) que recogen las aguas de escorrentía después de lluvias fuertes y favorecen su autodepuración.

Por último, las medidas estructurales afectan a la ordenación del territorio. Estas medidas suponen delimitar la superficie dedicada a la agricultura, liberando una parte del territorio para zonas tampón que protejan los ecosistemas próximos sensibles. Así mismo, es necesario prestar especial atención a la ganadería intensiva, asegurando que existe una cantidad adecuada de superficie de cultivo en la que se puedan aplicar los residuos orgánicos como fertilizantes a una dosis adecuada para el cultivo sin producir efectos dañinos al suelo o al agua. Es necesario tener en cuenta también que el uso de fertilizantes orgánicos dosificados en base a las necesidades de nitrógeno puede causar un aporte excesivo de fósforo con respecto a las necesidades del cultivo, lo que puede producir acumulación de fosfato en suelo que puede ser arrastrado por escorrentía superficial asociado a partículas sólidas, contribuyendo de manera importante a la eutrofización de las aguas superficiales. Muchas de estas medidas pueden ser impopulares en un principio y sus efectos tardarían años en notarse en la calidad del agua del Mar Menor, por lo que es importante que estén basadas en un consenso entre los diferentes agentes interesados y administraciones implicadas.

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) cuenta con personal investigador muy experimentado en esta temática que pertenecen a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) y al Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Ambientales (CEIGRAM). Son expertos que han estado y están involucrados en destacados proyectos europeos, como N-Toolbox y AgroGreen-Sudoe, y en el nodo de conocimiento sobre agua-agricultura para facilitar la implementación de las directivas europeas sobre calidad del agua con medidas como las comentadas. Todo el conocimiento generado se traslada luego a los estudiantes que cursan grados y másteres en la ETSIAAB, consiguiendo de manera eficiente profesionales con capacidad para aplicar los principios de una agricultura integrada que permita compatibilizar la producción agraria y la protección medioambiental.

* Miguel Quemada y Antonio Vallejo son catedráticos y Alberto Sanz-Cobeña, profesor titular, de la ETSIAAB. Luis Lassaletta y Eduardo Aguilera son investigadores contratados de los programas Ramón y Cajal y Juan de la Cierva, respectivamente, en el CEIGRAM.

Bibliografía seleccionada para ampliar información

J.A. DIEZ, A. DE LA TORRE, M.C CARTAGENA, M. CARBALLO, A. VALLEJO ; M.J. MUÑOZ . 2001 “Evaluation of the application of pig slurry to an experimental crop using agronomic and ecotoxicological approaches”. Journal Environmental Quality, vol. 30, pp. 2165- 2172

M. QUEMADA, M. BARANSKI, M.N.J. NOBEL-DE LANGE, A.VALLEJOA, J.M. COOPER. 2013. “Meta-analysis of strategies to control nitrate leaching in irrigated agricultural systems and their effects on crop yield”. Agriculture Ecosystems & Environment, vol. 174, pp. 1-10.

M. QUEMADA , L. LASSALETTA , A. LEIP, A. JONES , E. LUGATO . 2020. “Integrated management for sustainable cropping systems: looking beyond the greenhouse balance at the field scale”. Global Change Biology, vol. 26, pp. 2584-2598.

REVIVE LA JORNADA TÉCNICA CEIGRAM CONECTA SOBRE “DIGITALIZACIÓN Y MODELIZACIÓN EN EL SECTOR AGRARIO”

Fuente: CEIGRAM

El pasado 5 de noviembre se llevó a cabo de manera online la Jornada Técnica CEIGRAM CONECTA sobre “Digitalización y modelización en el sector agrario”, organizada por el CEIGRAM en colaboración con la ETSIAAB y el Programa I+D+i AGRISOST. La jornada contó con la participación de 26 ponentes del ámbito académico, responsables de innovación de empresas y asociaciones agrarias y representantes de administraciones públicas que mostraron los trabajos que están desarrollando en torno a herramientas predictivas que favorecen la adaptación del sector agrario al cambio climático y la optimización de la gestión de los recursos agrarios. Más de 300 personas siguieron la jornada de forma online. Una jornada que estuvo dirigida a empresas y profesionales del ámbito AgroTech, Smart Agro, digitalización y sensorización, fertilización, agua y regadío, seguros agrarios, distribuidores de materias primas y asociaciones de productores. Si no tuviste la oportunidad de seguir la jornada en directo o quieres verla de nuevo, puedes hacerlo aquí:

También dispones para su descarga de las presentaciones realizadas por los ponentes durante la jornada:

SISTEMAS AGRARIOS SOSTENIBLES: EQUILIBRIO ENTRE EMISIONES Y PRODUCTIVIDAD

22 de junio de 2020, por Miguel Quemada y Luis Lassaletta

Miguel Quemada y Luis Lassaletta, investigadores del CEIGRAM-UPM, han publicado un trabajo en la revista Global Change Biology, en colaboración con investigadores de la Comisión Europea, en el que han analizado más de 8500 emplazamientos con situaciones agrícolas y climáticas diferenciadas situados en todo el continente. Mediante modelos de predicción han estimado las cosechas, las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes de diversos sistemas de cultivo europeos hasta el año 2100 bajo distintas condiciones de manejo. Los resultados obtenidos indican que no hay un solo escenario que brinde una solución óptima común para todas las regiones de la Unión Europea por lo que las estrategias regionales, basadas en la gestión integrada, deben desarrollarse a escala local.  

IN EUROPE, CLIMATE CHANGE BRINGS NEW CROPS, NEW IDEAS

18 de Agosto de 2020, by Martin Kuebler (DW interview to Margarita Ruiz-Ramos)

As part of her work at the Research Center for the Management of Agricultural and Environmental Risks, Ruiz-Ramos analyzes crop varieties, planting schedules, soil conditions, irrigation options and many other variables to find the optimum strategy for farmers and «design locally tailored adaptations.» The most promising solutions are then tested in the field.

THE ROLE OF PHENOLOGY IN THE CLIMATE CHANGE IMPACTS AND ADAPTATION STRATEGIES FOR TREE CROPS: A CASE STUDY ON ALMOND ORCHARDS IN SOUTHERN EUROPE

22 de Agosto de 2020, por Ignacio Lorite y Margarita Ruiz-Ramos

Conocer la fenología de los cultivos es esencial para determinar el impacto del cambio climático. Combinando modelización y experimentación, investigadores de IFAPA, ETSIAM y CEIGRAM identificaron el impacto sobre el cultivo del almendro en la Península Ibérica Descarga gratis en: ScienceDirect